Aunque cada vez menos, todavía hoy existe una percepción de la psicología deportiva que provoca cierta confusión, mitos y creencias que son irreales. Por eso, este blog no podía empezar de otra forma que no fuera intentando aclarar este asunto.

Comenzamos hoy por desvelar algunos de esos mitos vs verdades que tienes que conocer para entender mejor en qué puede ayudarte la psicología del deporte tanto si eres deportista como si eres entrenador o entrenadora o incluso si formas parte de su entorno deportivo  y quieres ayudarle de alguna manera desde tu rol.

“A mí no me pasa nada, yo no lo necesito”

Rompiendo mitos

El psicólogo sólo es para las personas que tienen un problema

Decir esto sería como afirmar que alguien va al médico solo y exclusivamente porque está enfermo. Como podrás imaginar está claro que no es cierto. Al igual que puedes acudir al médico para realizar una revisión de cuál es tu estado de salud, puedes acudir al psicólogo con la intención de hacer ese mismo tipo de análisis. En este caso de la psicología deportiva, averiguar de qué manera puede potenciar tu rendimiento.

Por lo tanto, podríamos decir que ir al psicólogo puede entenderse de manera general desde tres motivos de consulta o intervención:

Intervención de resolución de un problema. Existe una dificultad y el deportista necesita ayuda para resolverla.

“Una jugadora de fútbol que desde hace dos meses siente que ha bajado su rendimiento porque tiene miedo a fallar. Esto le preocupa ya que no le permite tener seguridad ni confianza en los partidos.”

– Intervención de prevención. En este caso la dificultad empieza a aparecer o sospechamos que puede hacerlo y buscamos estrategias para que faciliten su afrontamiento. En caso de que sucedan o incluso para reducir la probabilidad de que surjan.

“La jugadora no tiene el mismo problema de antes. Pero sí que nota que en los últimos dos partidos ha tenido más dudas que en otros y necesita volver a tener el control de esas situaciones.”

– Intervención de rendimiento.  Aquí no hay ninguna dificultad aparente, el objetivo es mejorar el rendimiento deportivo a través del entrenamiento psicológico para potenciar al máximo posible el nivel del deportista.

“Nuestra jugadora no presenta ningún problema ni parece que esté afrontando situaciones como las de antes pero quiere mejorar su nivel de concentración para tomar las mejores decisiones en el menor tiempo posible durante los partidos.”

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.