Continuamos con la segunda entrada de este blog haciendo referencia a los mitos relacionados con la psicología deportiva y rendimiento. Este seguro que también te resulta bastante familiar.

“Yo compito pero no me dedico a esto”

La psicología deportiva está más enfocada al deporte de alto rendimiento

Esta frase suele estar acompañada de una serie de argumentos que refuerzan la idea de que en el deporte amateur o en la práctica deportiva de ocio no se necesita el psicólogo deportivo. Algo que personalmente me llama la atención es que en muchos casos esos mismos argumentos reconocen la importancia de algunos factores psicológicos como la motivación, la ansiedad, entre otros, con comentarios como “Estaba muy fuerte físicamente pero la cabeza no me iba”, “No consigo competir igual que como entreno”, “No tengo motivación para salir a entrenar como antes”, “Hoy no he disfrutado de la prueba”, etc.

Por lo tanto, independientemente del nivel de rendimiento o de los objetivos que se persiguen con la práctica deportiva, podemos apreciar que sí hay una influencia que en mayor o menor medida puede verse beneficiada por la psicología del deporte. De hecho, cualquier profesional que se dedica al mundo del deporte tiene un campo importante de trabajo tanto en el ámbito profesional como en el amateur. Por ejemplo, ¿podríamos decir que una persona solo debe acudir al fisioterapeuta si es deportista profesional porque lo necesita? Seguramente la respuesta es NO.

Multiplica tu rendimiento

Pues del mismo modo la respuesta también es negativa con respecto al psicólogo deportivo. Si bien el deporte profesional supone un medio de vida o un soporte económico para quienes lo practican. Mientras que el amateur se entiende como el deporte aficionado sin ánimo de lucro. Ambos pueden buscar la mejora de sus resultados competitivos como objetivo principal. ¿Si pueden compartir objetivos por qué no van a poder compartir en alguna medida el tipo de recursos que pueden usar para lograrlos?

Si hablamos del deporte amateur o de ocio, la psicología deportiva puede jugar un papel importante en el mayor aprovechamiento de esa práctica. No solo para favorecer un mayor rendimiento deportivo sino también para potenciar y mejorar el bienestar personal, social y de salud de las personas. Ejemplo de ello puede ser el trabajo sobre la planificación de los entrenamientos. Para poder tener una mejor organización junto con el establecimiento de objetivos, para romper de alguna forma la pereza o las dificultades de encontrar la motivación necesaria para entrenar.

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